NOTICIA 8

 

Presentación en Cox de los Número 4-5 de los Cuadernos de Historia y Patrimonio Cultural del Bajo Segura:

“Los regadíos medievales y su evolución histórica en el Bajo Segura"

 

TEXTO Y FOTOS E. DE GEA

 

26 de febrero de 2015 - Cox (Alicante)

 

La casa de Cultura de Cox acogió ayer la presentación del libro “Los regadíos medievales y su evolución histórica en el Bajo Segura con la presencia de numerosas autoridades locales, representantes de regantes e investigadores entre otros. El documento está considerado como el mayor estudio realizado hasta el momento sobre los orígenes y desarrollo de los riegos tradicionales del Bajo Segura y Abanilla, de orígenes andalusíes. El acto sirvió además para reivindicar el mayor patrimonio “vivo” de época andalusí y medieval como son las huertas históricas, poniendo de relieve su valor natural, cultural, agrario, económico, etnográfico e histórico, “un tesoro vivo y en uso desde hace más de 1.000 años, similar, respecto a su importancia, con la Alhambra de Granada o la Mezquita de Córdoba” según los autores de la publicación.

 

En este sentido reproducimos a continuación la nota de los autores del libro sobre el reciente Decreto de Sequía del Gobierno central que afecta a la supervivencia de las huertas :

 

Pero, hablando como hemos estado esta noche largamente sobre regadíos, y teniendo entre las manos un libro que habla densamente de regadíos históricos, permítanme añadir una opinión compartida con mis compañeros a modo de comentario sobre un tema de rabiosa actualidad al calor de la inquietud que está provocando, entre los agricultores del regadío histórico del Segura, el llamado Decreto de Sequía. Los que me conocen saben de mi intima ligazón vital y profesional con la agricultura, y especialmente con el medio agrario segureño, a donde he vuelto como jubilado a terminar mis últimos años de vida, vida que por ser larga, ha servido para ver con dolor, desde hace muchos años, y sin interrupción pese a las alternancias de signo político, que a la menor ocasión, los derechos históricos del regadío tradicional han sido cercenados una y otra vez en favor de nuevas roturaciones y derechos espúreos, y temo que si tal Decreto llega a entrar en vigor, se convierta en la puntilla que acabe con un sistema que, por más de un milenio, ha dado ejemplo de prosperidad y buen gobierno, no solo a la cuenca del Segura, sino a España entera.

 

 

PRESENTACIÓN DE LA PUBLICACIÓN

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL PRESIDENTE DEL PATRONATO

D. JULIO CALVET BOTELLA

 

 

Presidente de la Fundación de la Comunidad Valenciana “Patronato Histórico-Artístico de la ciudad de Orihuela

 

 

Ilustrísimos Señores. Señoras y Señores:

 

Comparecemos ante ustedes para presentarles el numero 4-5 de la Revista Cuadernos de Historia y Patrimonio Cultural del Bajo Segura, número extraordinario dedicado a Los Regadíos Medievales y su evolución histórica en el Bajo Segura, obra de Manuel de Gea, Rafael Moñino, Patricio Marín y Eugenio Marco, con fotografías de Eduardo de Gea.

 

Esta Revista esta editada por la Fundación de la Comunidad Valenciana “Patronato Histórico-Artístico de la ciudad de Orihuela, Revista cuya composición directiva es la siguiente:

 

Director: Emilio Diz Ardid

 

Secretario: Antonio García-Molina

 

Comité de redacción:

 

Julio Calvet Botella

 

Mari Carmen Sánchez Mateos

 

Antonio Luis Galiano Pérez

 

Manuel De Gea Calatayud

 

Antonio García Menarguez

 

Como les he indicado dicha Revista es editada por la Fundación de la Comunidad Valenciana “Patronato histórico-artístico de la Ciudad de Orihuela”, que es una fundación que se inicia en el año 1940 como Patronato, y se configura como una organización sin animo de lucro, que tiene por objeto la defensa, conservación, fomento y estudio del patrimonio histórico, artístico, arqueológico y documental de Orihuela, como también la potenciación de este patrimonio como elemento importante en el desarrollo económico de la ciudad de Orihuela, y toda la comarca del Bajo Segura. A ello contribuye la Revista que hoy presentamos, denominada por ello “Cuadernos de Historia y Patrimonio Cultura del Bajo Segura”. Buena prueba de ello es el contenido del número 4-5 de la Revista que les presentamos.

 

La Fundación Patronato, esta integrada conforme a sus Estatutos, por el Obispado de Orihuela-Alicante representado por el Excelentísimo y Reverendísimo Señor Obispo; el Excelentísimo Ayuntamiento de Orihuela representado por el Excelentísimo Señor Alcalde-Presidente del Excelentísimo Ayuntamiento de Orihuela; el Ilustrísimo Cabildo Catedral de Orihuela representado por el Sr. Deán; la Caja Rural Central como heredera de la Federación Católica Agraria, representada por su Presidente; la Caja del Mediterráneo como entidad heredera de la Caja de Ahorros de Nuestra Señora de Monserrate, representada por su Presidente; la Cámara Oficial de Comercio de Orihuela, representada por su Presidente; el Director del Colegio Diocesano de Santo Domingo; y el Ilustre Colegio de Abogados de Orihuela, representada por su Decano.

 

Los anteriores, con la excepción del Director del Colegio de Santo Domingo, pueden delegar en otras personas su representación.

 

Además de dichos Patronos institucionales son Patronos, los miembros del anterior Patronato Artístico de la Ciudad de Orihuela, que figuran, a titulo personal, con anterioridad a 19 de abril de 1981: Don José Antonio Botella Soto y Don Francisco Duréndez Pérez.

 

Además consta de nueve Patronos más designados por el Patronato, cuya duración será por cuatro años, sin perjuicio de la posibilidad de nueva designación.

 

El Patronato, designara de entre los patronos un Presidente uno o mas Vicepresidentes, un Secretario, un Vicesecretario, y un Tesorero.

 

Serán Presidentes de Honor el Excmo. y Reverendísimo Sr. Obispo de Orihuela y el Excmo. Sr. Alcalde de la Ciudad de Orihuela.

 

Podrá el Patronato, nombrar un Director de la Fundación. En la actualidad ostenta dicho cargo, que desempeña con ejemplar dedicación y competencia, Don Emilio Diz Ardid, conocido de todos, que es el Arqueólogo Municipal el Excmo. Ayuntamiento de Orihuela, siendo a su vez Director de la Publicación Cultural de la Fundación.

 

Todos los Patronos actúan a titulo gratuito y absolutamente desinteresado y con el sólo fin de divulgar y ayudar a la conservación del patrimonio histórico artístico de la Ciudad y comarca del Bajo Segura.

 

Quien les habla ostenta en la actualidad el cargo de Presidente.

 

La Fundación Patronato, posee una página Página WEB, a la que se puede acceder con la clave www.patronatohistoricoorihuela.es

 

En ella, se van incluyendo digitalmente las sucesivas Revistas Cuadernos, una vez transcurrido un tiempo prudencial, para un mayor acceso a quienes profesen la vocación al estudio de nuestro temas, pero sin que ello excluya la edición escrita, pues aunque les suene antiguo yo siempre estaré del lado del “libro de papel”.

 

El ejemplar numero 4-5 de Cuadernos y en una breve reflexión pues luego nos hablaran ampliamente los siguientes participantes en este acto, me parece una publicación exquisita en su forma y sobretodo en su fondo. En su forma porque podrán ustedes comprobar que es un libro en la amplia expresión de la palabra, que no se compadece con el mas modesto titulo de “cuadernos”. En el fondo porque los autores colaboradores, y autores gráficos son magníficos. El alto nivel de los trabajos esta fuera de toda duda para quien les habla y creo que para todos.

 

Mucho se ha escrito sobre los regadíos de la Vega Baja, podemos destacar la obra de 1852 de Juan ROCA DE TOGORES, “Memoria sobre los riegos de la Huerta de Orihuela” o la sustanciosa polémica sobre el origen de nuestro sistema de riegos con réplicas y contrarréplicas en varios artículos entre Miguel BARCELÓ Y Sonia GUTIERREZ. Hay que destacar la importancia de este estudio realizado por investigadores de nuestra comarca, conocedores del tema de primera mano, como usuarios y como investigadores, sin duda marca un hito en la investigación de los temas tratados por el amplio trabajo de campo y de archivo realizado que servirá sin duda para aclarar y difundir la evolución y características de los Regadíos “Históricos” del Bajo Segura.

 

Solo me resta terminar agradeciendo a todos los participantes su colaboración, en la confección y contenido del libro, y especialmente al Excelentísimo Ayuntamiento de Orihuela por su colaboración económica para su publicación como parte de su aportación a la Fundación Patronato.

 

A continuación tiene la palabra Don Rafael Moñino, para presentarles el numero 4-5 de la Revista Cuadernos dedicada a Los regadíos medievales y su evolución histórica en el Bajo Segura.

 

 

PRESENTACIÓN DEL LIBRO

DISCURSO PRONUNCIADO POR D. RAFAEL MOÑINO

 

 

En primer lugar, puesto que el libro se ocupa de regadíos, vaya nuestro saludo al Juzgado Privativo de Aguas de Orihuela y Pueblos de su Marco, y también al Ayuntamiento de Orihuela, en su iniciativa y empeño por lo que es de justicia reconocerle, en razón de su antigüedad milenaria, el carácter de Tribunal Consuetudinario por las Cortes Valencianas como paso previo a su declaración como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO, reconocimiento que no dudamos se hará efectivo.

 

Vaya también por delante nuestro agradecimiento por la ayuda en la edición del libro al Ecmo. Ayuntamiento de Orihuela, a la Fundación Patronato Artístico de la Ciudad de Orihuela y a su Director D. Emilio Diz Ardid, al Museo Arqueológico de Orihuela, a los Excmos. Ayuntamientos de Albatera, de Benferri, de Cox, de Redován y de Rojales, y a otras entidades colaboradoras como los Juzgados Privativos de aguas de Orihuela y Callosa de Segura, y también a las personas y entidades con cuya valiosa información y colaboración hemos contado, y que son D. Luis Vicente Mateo, alcalde de Benferri; Comunidad de Regantes de la Huerta de Sahués, de Abanilla; D. Manuel García Zaragoza, Secretario de las Comunidades de Regantes de Benferri; y los agricultores D. José García Pérez, de Benferri, y D. Francisco Cartagena Lledó y D. Antonio Ramírez Morales, ambos de Abanilla, por su información sobre regadíos a pie de campo.

 

También los autores queremos saludar especialmente al pueblo de Redován por cumplirse el pasado año 2014 el 400 aniversario de su Carta Puebla, la cual puede verse publicada en el apéndice 4 del libro. El conocimiento de esta Carta Puebla y su inclusión en el libro se deben al Cronista Oficial de Cox D. Patricio Marín Aniorte, y el Ayuntamiento de Redován tuvo noticia de ello a través de la maqueta del libro que le fue enviada previamente a su publicación, recibiendo después una copia directamente del señor Marín, junto con la información del lugar donde se halla archivado el documento original.

 

Quiero comenzar la presentación del libro diciendo que es para mí un gran honor ser uno de los cuatro autores de una obra tan ligada a la historia de Orihuela y los pueblos de su comarca, y también de haber sido encargado de su presentación.

 

 

Los autores del libro éramos tres en principio: Manuel de Gea, (señalar), Patricio Marín y un servidor, con la inestimable colaboración del periodista y fotógrafo Eduardo de Gea, a quien debemos la mayoría de fotografías que ilustran el texto. El cuarto autor, Eugenio Marco, de Abanilla, (señalar) todavía era desconocido para el resto.

 

En cuanto a la génesis del libro, hay que destacar que no hubo proyecto ni intención previa. Se pensó primero en un artículo, destacando fundamentalmente la infraestructura de la rambla en Benferri, que es muy importante, y luego en un folleto, pero sucedió que, semejando una bola de nieve, a medida que se pisaba el territorio, se consultaba la cartografía, y se hablaba con las personas, crecía la magnitud de la tarea a desarrollar, considerando finalmente que para contar todo lo que veíamos era necesario el espacio de un libro, y, felizmente aquí está.

 

En la preparación del trabajo, evidentemente y como era preceptivo, se consultaron las fuentes escritas antiguas y modernas, las cuales han sido de gran utilidad, pero éstas, por sí mismas, solo ofrecen una información sesgada y parcial que no permite conocer la verdadera realidad de los hechos ocurridos más de mil años atrás en el territorio estudiado.

 

En parte de este territorio, pese a su fragilidad y dependencia de los caprichos de la meteorología, el aprovechamiento de aguas intermitentes, lo que llamamos regadío de boqueras, ha sido duradero en centurias. Por lo que toca a Benferri, estuvo vigente hasta los años cincuenta del pasado siglo, hecho del que tuve la suerte de ser testigo directo (anécdota contada en el libro). Evidentemente, la música del agua, pese a que los músicos hacíamos bien nuestra tarea, era más importante.

 

Anécdotas aparte, y volviendo a los prolegómenos del libro, también comprendimos, desde el primer momento, que era preciso casar la historia escrita en general, la que nos cuentan los libros, con los sucesos concretos de la comarca, su desarrollo y el de sus comunidades para entender mejor el resultado final que vivimos en la actualidad.

 

Por eso era necesario, y así se hizo, pisar el terreno; en sentido literal, patear el territorio, verlo desde distintos ángulos y observar la realidad de sus materiales, su naturaleza y sus formas.

 

Para ello han sido necesarias muchas jornadas de fines de semana, indiferentes al calor y al frío, dedicadas al estudio físico en sus vertientes orográfica, estructural y arqueológica, buscando de paso toda clase de cartografía antigua terrestre y aérea.

 

Se ha entrevistado a aquéllas personas que por su edad, cargo y dedicación podían aportar información histórica, etnográfica y de funcionamiento de sistemas de riego. El término de Benferri, como se ha apuntado, por sí solo, con lo que todavía queda de la infraestructura de su rambla, ya justificaría un estudio particular.

 

La toponimia también ha ayudado en bastantes casos antes de llegar a la huerta del Segura. Ejemplos son la Horta Nova, (o Huerta Nueva) de Redován, independiente del Segura; La Mota de Cox, que protegía al pueblo de las avenidas de la rambla, y la calle Rambleta, de Granja de Rocamora, cuya prolongación por el camino del mismo nombre hacia el campo de Cox sigue la cota por la que discurría la mencionada rambleta o acequia desde Benferri.

 

Este camino, repito, que en dirección a Benferri tiene a su izquierda la depresión hasta el pie de monte de la sierra de Callosa, y a su derecha el fondo del valle por el que discurren en paralelo la carretera y la autovía Alicante-Murcia, señala en su trazado la única cota de nivel posible desde donde podía regarse el campo en su totalidad. Y esto es algo que, pese a los enormes cambios ocurridos en el paisaje, puede apreciarse todavía hoy a simple vista.

 

En los comienzos de nuestro trabajo de campo –dicho sea con toda propiedad- circunscribimos la fase exploratoria tomando como base de operaciones el territorio inscrito en la provincia de Alicante, pero cuando cruzamos el límite provincial hacia Murcia, a la altura de la fuente de Las Anguilas, comprendimos que Abanilla, con las aguas del río Chícamo y sus huertas de Sahués y La Mahoya, era demasiado importante para quedar al margen del estudio emprendido. Fue necesario, y así se hizo, ampliar el perímetro de trabajo.

 

Y entonces tuvimos la gran suerte de conocer al cuarto autor del libro: Eugenio Marco Tristán, completando así un equipo multidisciplinar (palabra larga, pero expresiva), formado por el citado (señalar) Eugenio Marco, ingeniero industrial, de Abanilla, la persona mejor informada de los avatares históricos de su pueblo; Manuel de Gea Calatayud, de Rojales, arqueólogo y director del museo arqueológico local, hombre metódico en su trabajo, padre de la idea y coordinador del libro; Patricio Marín Aniorte, historiador meticuloso y Cronista Oficial de Cox, y quien les habla, también de Cox, que solo aporta al libro su humilde saber y experiencia como agricultor y Agente de Extensión Agraria.

 

Sin olvidar, por supuesto, al periodista Eduardo de Gea Cayuelas, de Rojales, autor del reportaje fotográfico que ilustra el libro.

 

También, de pasada, es de justicia añadir, en atención a una Asociación Cultural de Cox, que Patricio Marín y un servidor pertenecemos al Centro de Documentación, Investigación y Estudios Cojenses, en cuyo marco estatutario se encuadra nuestro trabajo.

 

HABLEMOS DEL LIBRO:

 

Sobre su importancia, se puede decir simplemente que recoge y describe el regadío de la zona de estudio durante el último milenio. Sobre los precedentes o comienzos del regadío podemos conjeturar que desde que el hombre, allá por el Neolítico dejó el nomadeo recolector y se hizo sedentario, al tiempo que comenzó a domesticar animales y plantas, y luego a fabricar cerámicas y otros útiles distintos a los de piedra, debió pensar en dominar y aprovechar los cauces naturales de agua en su propio beneficio, puesto que tan evidente resulta la relación entre el riego y el crecimiento de las plantas, poniendo así los cimientos de lo que hoy llamamos agricultura y ganadería.

 

Este libro, profusamente ilustrado y documentado, hace un pormenorizado y completo estudio del nacimiento y desarrollo del regadío de la Vega Baja del Segura. Y, junto a este, del regadío de la cuenca del río-rambla Chícamo y su conjunción con la rambla de Abanilla-Benferri, que tanta importancia tuvieron en la época andalusí y durante la transición de la Alta a la Baja Edad Media, relacionándolos, en ambos casos, con las comunidades históricas que los crearon. Más concretamente, en el estudio se relaciona íntimamente el macrosistema de riego de la Vega Baja del Segura con el sistema de riego de boqueras y fuentes de Abanilla-Benferri.

 

Sobre los capítulos y materias en que se divide este volumen se ha publicado mucho y variado. El abanico bibliográfico es exhaustivo: flujos de aguas permanentes y esporádicas, hidráulica, máquinas, desarrollo rural primitivo y moderno, transición al feudalismo, economía y comercio ligados a la producción agropecuaria, y otros muchos temas, pero siempre, por su obligada variedad de autores y épocas, la información se ofrecía de forma dispersa, parcial e inconexa respecto de un mismo territorio.

 

Así que estamos, pues, ante una obra que era necesario hacer. La que abarcara en un texto todas estas disciplinas en el marco de la expansión del regadío histórico de un lugar concreto. Y se ha hecho por partida doble, pues es un compendio que estudia sistemáticamente la cuenca de un río-rambla, el Chícamo, con aporte mixto de su propio caudal y de escorrentía pluvial aprovechada en regadío de azudes y boqueras, de fuentes y de captación de agua mediante galerías, y que a su final se incardina, beneficiándola, en otra cuenca mayor y de regadío permanente, la del Segura, en su Vega Baja.

 

Sobre este particular queremos destacar una feliz circunstancia. La publicación del libro coincidió con la celebración en Valencia, durante los últimos días de Septiembre, del Congreso Internacional sobre Regadío, Sociedad y Territorio en homenaje a Thomas F. Glick, donde uno de los autores, Eugenio Marco, ha presentado y defendido la ponencia titulada “Redes de regadío urbanas y rurales del Bajo Segura en época andalusí: Los casos del Segura y el Chícamo”, ponencia que en el compendio de resúmenes del Congreso figura como extraída de este libro, por lo que, ya antes de la presentación que de él estamos haciendo, esta obra ha adquirido proyección internacional.

 

La longitud del cauce principal desde el nacimiento del Chícamo, que a la altura de Benferri se divide en derivaciones artificiales hacia Cox y Redován, es de 51 Kms. lineales, sin contar la ingente multitud de acequias laterales de riego en espiga, con retorno de sobrantes en muchas de ellas a la propia rambla.

 

La de Cox termina en la acequia del mismo nombre procedente de la acequia Mayor de Callosa hacia Granja de Rocamora y Albatera, y la de Redován en El Escorratel, ingresando por debajo del llamado Puente Alto en la red de riego-drenaje del Segura mediante el azarbe de Abanilla, topónimo que recuerda fielmente el origen de sus aguas. Esta íntima unión de cuencas habrá producido varias veces el hecho curioso de que la fuerza de la misma agua que moliera trigo en cualquier molino del término de Abanilla lo volviera a hacer en otro molino documentado en el término de Dolores sobre la misma azarbe de Abanilla.

 

Y también sucede con este libro que, remedando al caballero cervantino de la triste figura, trata de enderezar algunos entuertos de carácter histórico moderno. Por que resulta que, del contraste entre la investigación propia y cierta bibliografía consultada se observan algunas discordancias de interpretación histórica. Esto es natural: el historiador maneja e interpreta datos y llega a sus propias conclusiones, pero en un par de asuntos las discordancias llegan a constituir lo que podemos llamar errores de bulto. Estos son, por un lado, la forma en que comenzó el regadío medieval en la comarca, de la que discrepamos, y por otro, el sistema de defensa del territorio, donde se yerra ostensiblemente en la antigüedad de uno de sus elementos defensivos.

 

Sobre el regadío medieval se ha dicho que comenzó en las orillas de las zonas inundadas elevando el agua con cenias de arcaduces, lo cual presupone abrir pozos previamente. Ante semejante afirmación yo me pregunto como agricultor, y también a los agricultores que me escuchan, qué sentido tiene empeñarse en regar con cenias de arcaduces sacando el agua de lagunas más o menos salobres o del manto freático inmediato pudiéndolo hacer de barba, es decir, directamente del río o de una acequia derivada de él, y por supuesto con agua de mejor calidad. Naturalmente que se usaron cenias, con arcaduces o sin ellos, pero siempre para extraer agua del río o de otros cauces a cielo abierto y poder regar zonas difíciles en unos casos, o acortar el plazo entre un riego y el siguiente en otros.

 

En el libro, contrariamente, se explica que el origen del regadío medieval se vincula en nuestra área a la potenciación y consolidación de un centro de poder geográfico, político y administrativo como lo fue la Aurariola (Orihuela) del anónimo de Rávena), o la Uryula de Tudmir (Orihuela de Teodomiro), de cuyo tratado se acaban de cumplir 13 siglos. Todo esto, recogido en los textos árabes como referente principal en la formación y consolidación de la nueva sociedad islámica en los territorios del sureste de Al-Andalus, que tras la dominación pasará a conocerse como la Cora de Tudmir, la cual comprendía territorios de las actuales provincias de Alicante, Murcia y parte de Albacete y Almería. Y, en su caso, cómo desde la primera etapa emiral, la acequia periurbana de Orihuela, hoy conocida como Acequia de Los Huertos, será la primera en abrirse, y, tras ella, se abrirá la más importante de todas, la Acequia de Callosa. Por lo que, a la vista de todo esto, en una época en que la agricultura era la principal fuente de riqueza, hay que afirmar que el binomio regadío-desarrollo de comunidades es tan inseparable como científicamente lo es el binomio espacio-tiempo.

 

En cuanto a la defensa del territorio, las fortalezas y puntos fortificados de la comarca tenían la función primordial de proteger la riqueza agropecuaria de sus comunidades de la rapiña de los ejércitos e incursiones venidas de otras provincias o taifas andalusíes, y después de la conquista cristiana, de las correrías y algaradas de los fronterizos reinos musulmanes de Almería y Granada. En este contexto, pero modernamente, a una de las fortalezas del contorno, privilegiada por su situación orográfica y defensiva, la hallamos calificada con el remoquete de “palacete del siglo XV”, cuando está documentado que a principios del siglo XIV ya existía en estado ruinoso, lo que demuestra, evidentemente, que su construcción fue contemporánea de otras de la comarca y que se llevó a cabo bastante más temprano de lo que se dice, puesto que siglo y medio antes ya estaba en ruinas. Simplemente, con bastante ligereza, se consideró como nueva construcción lo que solo fue una restauración en 1466. Restauración apresurada, puesto que las obras, pese a la reticente oposición de algunos señores feudales vecinos que veían peligrar su hegemonía, principiaron y terminaron precisamente dentro de ese mismo año, por expreso deseo real, para que el señor del Lugar estuviera en condiciones de ayudar a repeler las incursiones de los citados reinos musulmanes. Por supuesto, como es fácil adivinar, me refiero al castillo de Cox.

 

Sobre los dos casos citados, origen del regadío medieval y defensa del territorio, en el libro se ofrece una pormenorizada argumentación que aclara y fija ambas cuestiones.

 

El libro, por su volumen y contenido, se ocupa de bastantes más asuntos aparte de regadío, pero relacionados con él como fuente de riqueza. Los señoríos de Albatera, Benferri, Granja de Rocamora, Cox, y especialmente Redován por el famoso pleito sobre la acequia desde Benferri a Cox, entre la señoría de Cox y los frailes dominicos de Orihuela, dueños por entonces del Lugar de Redován, tienen un destacado lugar en sus páginas. La elección de lo que debía ser, y es, la portada del libro, no tuvo apenas dudas entre los autores, pues muestra un detallado plano de la época que debió servir para decantar la justicia del lado regular y dejar el campo de Cox de secano.

 

Por todo lo dicho, y resumiendo para terminar, podemos afirmar que estamos, pues, ante un trabajo histórico-arqueológico que contribuye a hacer comarca y que la proyecta en el ámbito de su identidad colectiva y cultural, activando, así mismo, una valoración histórica y patrimonial en relación al estudio del proceso de más de mil trescientos años en el que se va construyendo nuestra mayor aportación al mejor patrimonio de la humanidad: La Huerta Histórica y la expansión del regadío.”

 

Y creo, señoras y señores, que con lo dicho es suficiente. El resto podrán conocerlo ampliamente con la lectura del libro. Gracias por su atención.

 

 

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Patronato Histórico-Artístico de la Ciudad de Orihuela

Fundación de la Comunidad Valenciana