MÚSICOS ORIOLANOS

Este apartado, elaborado por D. José Manuel Espinosa Fenoll, es una compilación de los músicos de reconocido prestigio nacidos  en Orihuela, que han significado un aporte al desarrollo o al conocimiento de la música o de la cultura musical.

Genoveva Gálvez Ortuño


Genoveva Gálvez Ortuño, clavecinista, nace en Orihuela el 27 de septiembre de 1930. De muy niña se trasladó con su familia a Madrid donde inicia sus primeros estudios musicales con su madre para, a continuación, ingresar en el Conservatorio Superior de Música de Madrid (fue alumna de José Cubiles), obteniendo el título superior de piano en 1951 con la calificación de primer premio. Además de su carrera musical, es licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad Central de Madrid y se especializó en Filología Románica. Disfrutó de varias becas para poder ampliar estudios, sobre todo en el extranjero. Estudio clave e interpretación de música barroca en la Escuela Superior de Música de Múnich, obteniendo el título de profesora y concertista en 1958; entre los profesores que tuvo en este centro destaca Litadelmann.


A lo largo de su formación recibió lecciones e influjo de Santiago Kastner, con quien profundizó en sobre la música ibérica del Renacimiento, Clemente Terni y Rafael Puyana, alumno de Wanda Landowska. Durante 24 años consecutivos fue profesora de Clave y de Música Barroca en los Cursos Internacionales de Música en Compostela. También impartió cursos de clave y música de Cámara en Santiago de Compostela. Cuya consecuencia fue ser admitida en el claustro de académicos en los Cursos Internacionales de Música en Compostela; entre los miembros de la academia se encontraban las grandes figuras del panorama musical español de la época, tales como Alicia de Larrocha, Victoria de los Ángeles, Andrés Segovia y Conchita Badía.


Ha dado innumerables conciertos y recitales en casi todos los países europeos, Estados Unidos, Latinoamérica y el norte de África. Sus actividades científica y artística se caracterizan por una gran fidelidad a las partituras originales y dominio de la documentación histórica. Se ha especializado en la música española de los siglos XVII y XVIII (Antonio de Cabezón, Sebastián Albero, Mateo Albéniz, padre Antonio Soler…), siendo así como varios de los autores de dicho periodo de tiempo han sido descubiertos y difundidos por ella. También tuvo dedicación a la música vocal e instrumental, entre la que pude destacarse la revisión y adopción de la ópera de Vicente Martin y Soler El barbero de buen corazón. Por otra parte, se ha interesado también en el resurgir del clave en la música contemporánea y ha estrenados numerosas obras de estéticas diversas y que abarcan desde Luis de Pablo a José Luis Turina. Ha sido catedrática numeraria del Conservatorio Superior de Música de Madrid.


Ha grabado numerosos discos comprensivos de diferentes épocas de la música española, así como de Johann Sebastián Bach y de sus hijos. Algunas de sus grabaciones han sido galardonadas con el primer premio del disco en España, Francia y Argentina. Su labor de investigación le lleva a publicar obras inéditas, como Treinta Sonatas para clavicordio, de Sebastián Albero (siglo XVIII), y Diez sonatas para dos violines y bajo, de Francisco José de Castro (siglo XVII), realizando el bajo continuo en estas últimas. 
De sus escritos sobre música se encuentran, entre otros, Aspectos ornamentales en la música española de tecla del siglo XVIII, Música antigua; Incógnitas scarlattianas (desde otra perspectiva) ….

Matías Rogel Monzón


Otro ilustre de la saga de los Rogel es Matías Rogel Monzón, nacido en febrero de 1868 en Orihuela.


Desde muy niño se impregnó de vocación musical, seguramente por el ambiente musical de la familia, recibiendo sus primeras clases de solfeo por parte de su padre, Mariano Rogel Soriano, y al morir éste, continuó con su tío Federico, el célebre oriolano por el Canto de la Pasión.


Como la economía familiar era escasa, compaginó sus estudios musicales con el trabajo de tipógrafo en el diario oriolano La Lectura Popular y como pianista en el café Europeo.


Su destino siguiente fue marcharse a Pinoso (Alicante) donde ejercicio como director de orquesta, organista de su iglesia y fundando un cuadro artístico infantil dedicado principalmente a la zarzuela con resultados exitosos.


Además de esas labores prosiguió con sus estudios musicales recibiendo clases por correspondencia de los famosos Ruperto Chapí y Tomás Bretón. Con posterioridad, se marchó a Barcelona donde ingresó en la Orquesta Sinfónica; sus actuaciones en El Dorado, El Cómico, El Tívoli, le hacen merecedor de felicitaciones por sus excelentes dotes musicales por parte de los citados zarzuelistas Bretón y Chapí. De su regreso de Barcelona practica vida musical a caballo entre Orihuela y Alicante. Fue profesor de violín, lenguaje musical y piano.


Su primera zarzuela fue Las robinsonas estrenada en el teatro Cómico de Barcelona en diciembre de 1916 con 25 representaciones, interrumpidas por la Semana Trágica y, posteriormente, 20 representaciones más en Alicante. En el propio Alicante estrenó A la vejez…, bailoteo (teatro Calderón) y Rosa, La casa de huéspedes y Amor Triunfante en el cine Sport. En Orihuela y para Orihuela compuso Monserrratica, ambientada en el popular barrio del Rabaloche y a beneficio de las procesiones de Semana Santa, con libreto de Justo Lafuente, y que fue estrenada en el Novedades.


Rogel Monzón conto a la prensa la siguiente anécdota personal ocurrida en Villena cuando se disponía a dar un concierto con un molesto dolor de muelas. El famoso guitarrista Federico Tárrega le preguntó qué iba a interpretar y él contestó “una improvisación en dos tiempos, 1.- Andante doloroso y 2.- Allegro con fuego, que eran, precisamente, los tiempos en los que estaba pasando su dolorida boca.


Compuso, además, pasodobles, tangos, fantasías, foxtrop. De sus pasodobles destacan, el dedicado al militar Bermúdez de Castro; el también dedicado al presidente Canalejas y que fue estrenado el 3 de septiembre de 1910 en Puerto Rico; De Madrid a Manila, en homenaje a los heroicos aviadores Estévez, Gallarza y Lóriga, compuesto en 1926; Manolete, Magritas club (peña taurina y hoguera de Alicante); Abd-el Krim (político y militar marroquí; Escudero, político oriolano y que fue gobernador civil de
Salamanca durante la II República; etc. De su producción religiosa se conocen gozos a Ntra. Sra. De Monserrate y a Nuestro Padre Jesús.


Falleció en Alicante en el año 1937


José María Moreno Mateo


Hijo del organista y compositor, Carlos Moreno Soria y de Dolores Mateo Giménez, nació en la calle San Agustín de Orihuela el día 5 de marzo de 1904. Inicio su educación musical (lenguaje musical, armonía, piano, etc.) con su propio padre. La marcha de su familia a Alicante propició que su vocación musical fuera continuada bajo los profesores Ángel Peñalba Téllez y Benito Sánchez de la Parra con quienes estudió piano, violín y composición. Fue alumno del colegio de los Salesianos de Alicante a quienes dedicó la marcha lenta María Auxiliadora, estrenada en mayo de 1921 por la banda infantil del propio colegio. Obtuvo las titulaciones de profesor de piano, contrabajo y armonía en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.


Como instrumentista destacó por su dominio del piano, el violín, la viola y el contrabajo, y aún se atrevió con el clarinete y el saxofón. Como contrabajista formó para de la Banda Municipal de Alicante durante varios años. Como pianista, tocó en la Orquesta de Cámara y en la Sinfónica de Alicante, y como viola solista en la Orquesta Filarmónica. Ha sido acompañante al piano de violistas como Iñiesta o Cánepa y del flautista Vicente Spiteri. En el ámbito de la música moderna fue acompañante en alguna ocasión de Lola Flores, Antonio Machín, Manolo Escobar.


Su labor profesional también se desarrolló en el campo de la dirección y concertación, destacando las representaciones de La Viejecita, 1936, y Judas, 1947, ambas en el Teatro Principal de Alicante. Durante 50 años se dedicó a la preparación de alumnos para exámenes en distintos conservatorios, quienes la mayoría obtuvieron excelentes calificaciones y premios finales de carrera.


Como compositor no siguió la línea integral religiosa de su padre, prefiriendo la música profana, aunque existen algunas obras de corte religioso como Virgen del Remedio, Misa, dos marchas dedicadas a la Virgen María Auxiliadora y pocas más. En el contexto de la música profana se encuentran obras para piano, orquesta y banda, tales: Coronación (poema lírico), Davia (pasodoble dedicado a D. Moisés Davia, director de la Banda Municipal de Alicante) El regreso de los héroes (marcha dedicada a D. Emilio Romero, director del diario “Informaciones”), Humo de Kif (suite), Orihuela (marcha mora dedicada a su pueblo, pese a que las fiestas de moros y cristianos no se celebraban todavía), Pavana (dedicada a sus compañeros del cuarteto de cuerda), Polca (ballet), Tarantela de concierto para gran orquesta, El foguerers (marcha para las fiestas de las Hogueras de San Juan y que fue incluida en la obra discográfica Alicante en fiestas, al igual que la aludida Orihuela).


La casi totalidad de sus obras, alrededor de 150 y compendiadas en 11 tomos, fueron donadas por el Sr. Moreno Mateo a la ciudad de Orihuela y aceptadas por su Ayuntamiento en sesión de la Junta de Gobierno de 13 de febrero de 1996; al propio tiempo, se acordó, a instancias del presidente de la hermandad oriolana El Prendimiento, Enrique Mateo Nieves, la concesión de una subvención de 150.000 ptas. para financiar la realización de un concierto-homenaje a su persona y su obra. Dicho homenaje tuvo lugar el 18 de marzo subsiguiente en el Teatro Circo de Orihuela con la participación de la banda de música “Arte Musical” de Rafal, bajo la dirección del que fuera su alumno Gabriel García Márquez, y la interpretación de un total de 7 de sus obras más El amor brujo de Manuel de Falla.


En el acto de donación de su obra musical, el Ayuntamiento le impuso el oriol de oro y obsequió con una placa conmemorativa del evento.


Falleció el 3 de febrero de 1998 a la edad de 93 años

Federico Rogel Soriano


Integrante de una familia oriolana de grandes músicos (José Cayetano, Matías, Mariano, Adolfo…, todos Rogel), Federico Rogel Soriano, pianista, director y compositor, nació el 22 de febrero de 1842 impregnado de una vocación innata hacia la música que, junto al ambiente familiar, provocaron la obtención de calificaciones extraordinarias en las asignaturas que recibió.


Si de sus actividades pianísticas apenas existen referencias merecedoras de ser reproducidas, sí son importantes sus facetas como director y compositor. En 1988 fue nombrado músico mayor o director de la banda municipal de música de Orihuela, previo el correspondiente concurso, en la que permaneció en dicho cargo hasta la disolución de aquélla ocurrida en el año 1907. Al margen de sus composiciones para dicha banda, sobresale el primer premio obtenido en el en primer concurso de bandas civiles celebrado en la plaza de toros de Torrevieja el 12 de agosto de 1900, interpretando –entre otras obras- una adaptación que el propio Rogel realizó de la obra Marcha de las antorchas de alemán Giacomo Meyerbeer, pese a su negativa inicial de presentarse y que, tras las presiones del pueblo y de la prensa, motivó su cambio de opinión.


Su obra de composición abarca tanto el ámbito religioso como el profano. En lo religioso existen en su haber varios Stabat Mater, misereres, gozos (a Ntra. Sra. De las Mercedes y a la Virgen de Monserrate), himnos, flores a María, piezas para órgano, motetes, etc. En lo profano se atrevió con zarzuelas (Los pastores de Belén con libreto de José Bernat Baldoví, Llueven los desafíos, libreto de José Olmos…), pasodobles (Nochebuena, A la memoria de Cervantes, comprensiva de ¡¡¡D Quijote!!!, Sancho Panza y D. Quijote, El Oriol, El gurugú, El colibrí …, chotis (El mosquito) y un largo etcétera. Pero si en algo sobresale D. Federico es por su aportación al patrimonio musical de la Semana Santa oriolano mediante la creación de varios Stabat Mater que se interpretan desde finales del siglo XIX en la procesión del Santo Entierro de Cristo, un Miserere para la propia procesión, las marchas fúnebres Dolor de Madre, Agonía y Mater Dolorosa, entre otras, y el pasacalle Capitán Montero, hoy tristemente olvidado. Su joya musical, imperecedera e inmortal, es el Canto de la Pasión, elaborada para cuatro voces masculinas en marzo de 1880 y que puede escucharse durante la Semana de Pasión y en la procesión de la Hermandad del Silencio en su salida de Jueves Santo, al margen de otras audiciones extraordinarias. La composición se compone de Jueves Santo, colativas (correlativas) y Ave María.


Dicha obra ha obtenido recientemente la declaración de Bien Interés Cultural Inmaterial otorgada por la Consellería de Educación, Investigación, Cultura y Deportes de la Generalitat Valenciana en 2019.


Falleció el 15 de febrero de 1915 tras una grave afección gripal que desembocó en una neumonía o de las secuelas que le produjo un accidente con una bicicleta, según se ha podido leer en varios autores.

Ángel Blanco Roldán

 

Ángel Blanco Roldán fue un violinista nacido en Orihuela en el año 1888 aunque otros sitúan como 1989 el año de nacimiento. Sus primeros conocimientos musicales les fueron otorgados por su madre. A la temprana edad de ocho años se trasladó a Lorca, nuevo destino de su padre por su condición de maestro nacional, pero el año anterior ya había tocado ante el público en Sevilla. Sólo con 10 años ya formo parte de un dúo musical con su entonces maestro, Cristóbal García de las Bayonas Puche, por toda la geografía española.  La revista Actualidad Española se hizo eco en 1900 de un niño prodigio del violín llamado Ángel Blanco del que se opinó lo siguiente está llamando la atención en la madre patria, Ángel Blanco, notable violinista que aún no ha cumplido los 12 años y que parece ser un niño prodigio a la manera de Pepito Arriola. Su presentación en los conciertos ha sido una continuada serie de triunfos. En septiembre de ese mismo año, el periódico murciano El Heraldo de Murcia confirmaba las excelencias de Blanco Roldán al señalar que consiguió muchos aplausos y felicitaciones por sus notables trabajos, haciendo con el violín verdaderas filigranas. Otra reseña periodística la ofrece la revista Vida Galante el 14 de junio de 1901: Angelito Blanco ocupará bien pronto un puesto envidiable entre los principales violinistas españoles y la también revista Blanco y Negro al asegurar que entre los casos de precocidad musical que tan frecuentemente se presentan en España, es uno de los más notables el del niño violinista Ángel Blanco, que comenzó  revelar su prodigiosas facultades a los cinco años y es actualmente consumado artista contando solamente con once años. De esta entonación justísima y gran colorido a cuanto interpreta y obtiene con ejecución fácil y acertada los efectos más vigorosos y variados. También en 1901 se habla del niño violinista en el semanario argentina Caras y Caretas, indicando está llamando la atención en la madre patria, Ángel Blanco notable violinista que aún no ha cumplido los doce años y que pre ser un niño prodigio.  Hay que destacar su actuación, en audición privada, ante el rey Alfonso XII, su madre María Cristina y la infanta Isabel. Además, fue acompañado al piano en los ateneos de Madrid y Barcelona por Enrique Granados.

De su gran nivel interpretativo tenemos un ejemplo claro y conciso en los elogios de dos de los más grandes violinistas de nuestro país, como fueron Pablo Sarasate y Jesús de Monasterio. Fue pensionado para ampliar estudios en Bruselas y París, donde conoció a Albéniz, Turina, Falla y a la flor y nata de los compositores franceses del momento; Debussy, Ravel, Dukas, Satie y Fauré. 

 

Se marchó a Inglaterra, donde contrajo matrimonio con Lady Walton, fijó su residencia en Eastboune y prosiguió con sus conciertos en las principales salas del país, incluida el Albert Hall de Londres.  En el Reino unido estuvo plagado de éxitos, pasando con posterioridad a dirigir importantes orquestas y componer diversas obras para violín, sinfónica y teatrales. 

Se desconoce con exactitud la fecha de fallecimiento, aunque se señala el año 1947 y otros entre 1947 y 1959.  

El poeta oriolano, Juan Sansano, opinaba sobre Ángel Blanco en los siguientes términos: comprendió, desde muy joven, lo que es la música; penetró en el secreto de la expresión y la respetó, sin hacer caso de clasificaciones y teorías fantásticas; profesó un arte de sinceridad y de verdadera emoción, no de gramófono o de pianola; supo penetrar en el sentido poético de la frase según su interés e importancia en el discurso musical, dando un gran encanto a cuanto interpretaba. Mantuvo un nombre glorioso hasta su muerte y llevó hasta ella su técnica. Por eso no se mantuvo explotado, como se explota una mina de carbón, y a fuerza de reclamo. Su arte despertó hasta el final el interés de los públicos competentes. Sin olvidar lo escrito por Carlos Ruiz Funes en el diario “El Lorquino el 8 de marzo de 1955: “Murió pensando en Orihuela, en Lorca, en el azul mediterráneo, en los naranjos de España, en Gabriel Miró".

Pedro Terol

(Pedro Sánchez Terol)

 

Pedro Sánchez Terol, conocido artísticamente como Pedro Terol, fue un tenor y barítono nacido en Orihuela (Alicante) el día 2 de octubre de 1909. Si la voz es un don que a veces puede heredarse, este cantante la recibió de sus padres. Su padre peluquero, guitarrista y cantante aficionado un poco a la manera de Fígaro, tenía la voz bellísima, de tenor, y la madre, no menos notable, de soprano. Ambos actuaban como solistas en la Sociedad Ilicitana y la Sociedad Popular de Orihuela. Este ambiente le llevó de forma natural al canto, porque desde la niñez asistía a todas las representaciones que ambos grupos prodigaban.

 

 Pronto fueron advertidas por su padre las cualidades artísticas que a tan temprana edad manifestaba el pequeño y, en su deseo de buscarle ambiente más propicio, vendieron el hostal que tenían y toda la familia se trasladó a Barcelona. A poco de llegar, Pedro comenzó a estudiar solfeo y canto con el maestro Rafael García. Cuando sólo contaba diez años, formó pareja con una muchacha de su edad que a la sazón servía en casa de sus padres -llamada artísticamente Gloria-, y percibiendo por ello veinticinco duros diarios. Eligieron por nombre artístico el de "Los Andredis" derivado de su madre Andrea. Su presentación en el Teatro Apolo, de Barcelona en 1918, constituyó un éxito y, acompañados siempre por él, recorrieron a lo largo de cuatro años buena parte de España.

 

Ya en 1922, la familia marchó a Madrid, mas las cosas no resultaron tan fáciles como ellos habían imaginado. Por ser Pedro menor de edad, las autoridades le prohibieron actuar. Vueltos todos a Orihuela el muchacho ingresó como alumno interno en el Colegio de Santo Tomás de Aquino donde cursó el bachillerato. Trabajó en una carpintería y, más tarde, en un banco. Observando sus paisanos oriolanos que podría triunfar, se constituyó la sociedad “Pedro Terol”. Con la ayuda de la citada sociedad, aprendió lenguaje musical y recibió clases del también oriolano Ignacio Genovés. La afición al canto seguía latente en él. Por eso, cada vez que una compañía de zarzuela visitaba la ciudad, buscaba forma de relacionarse con los cantantes, hasta lograr que le escucharan cantar. Uno de ellos fue Marcos Redondo. Tan buena impresión le causó que hizo gestiones ante el Ayuntamiento para se interesaran por aquel prometedor joven. Así lo hicieron, mas los recursos resultaron insuficientes. Entonces, el sacerdote Don José Ezcurra le consiguió una subvención de la Diputación Provincial. Gracias a ella pudo trasladarse a Madrid para continuar sus estudios de música, canto y declamación. En 1927 interpretó el Himno Regional Valenciano en la plaza de toros de Alicante sin micrófonos, demostrativo del potencial sonoro que albergaba. Durante medio año recibió clases del famoso maestro Ignacio Tabuyo y, lo que es mejor, consiguió una beca del Círculo de Bellas Artes para Milán. Incorporado al mundillo de los estudiantes de canto llegados de todas partes del mundo, recibió, durante unos años, lecciones de los maestros Rafael Grani y

Giuseppe Russitano. Su presentación como tenor tuvo efecto en el Teatro Dalveme en diciembre de 1930 con Tosca. La buena acogida obtenida le llevó a cantar en otras ciudades, hasta que en 1931 le suprimieron la beca y se vio en la necesidad de regresar a España.

 

Entonces tuvo la suerte de que le escuchara Federico Moreno Torroba, a la sazón empresario del Teatro Calderón. Su intención era la de que ocupara el puesto que había dejado vacante el gran Emilio Sagi Barba al retirarse de la escena. Se presentó pues como barítono con “La rosa del azafrán”, siendo muy aplaudido, y esto se repitió con “Luisa Fernanda”. A partir de entonces, ya sólo cantó en esta cuerda y su nombre de Pedro Sánchez Terol quedó reducido al artístico de Pedro Terol por consejo de su tío Francisco. Permaneció en la formación de Moreno Torroba dos años y, en 1932, consolidó su prestigio en el Teatro Apolo de Barcelona con una magnífica interpretación de “Las golondrinas” en la que triunfó como cantante de ancho aliento y como actor. Tan satisfecho quedó que la incorporó a su repertorio y durante ocho años la cantó en sus giras por España y América. Más tarde pasó como figura destacada a la compañía de Pablo Sorozábal e hizo, con creciente éxito, todo su repertorio, de “Katiuska” a “La tabernera del puerto y de “Black, el payaso” a “La del manojo de rosas”. Su nombre se popularizó y tuvo un público fiel que le siguió complacido. En su repertorio contaba más de sesenta obras, a las que añadió “La verbena de la Paloma”, “La revoltosa” y arreglos para barítono de “La chulapona” y “La dolorosa”.

 

Los mayores éxitos los obtuvo en Madrid con el estreno de La casa de las tres muchachas sobre la vida de Schubert, con música de éste adaptada por Sorozábal y con Polonesa de Moreno Torroba. En la primera hizo el protagonista y en la segunda junto a Matilde Vázquez la parte de Chopin. Ambos personajes los caracterizó y cantó con mucho arte, por lo que su triunfo fue justísimo y premiado con la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes.

 

Enumerar todas las temporadas y las obras que hizo Pedro Terol sería imposible. Baste decir que recorrió varias veces España; que llevó la zarzuela al Teatro L'Etoil, de París; que cantó operetas de Kalman; que fue el protagonista de diez películas (“Odio”, “La reina mora”, “Diego Corrientes”, “Lo héroes del barrio” …; que en 1960 cantó para la televisión americana una selección de romanzas de zarzuela y arias de ópera, en el famoso "Show de Ed Sullivan", y en Italia, Portugal, Hispanoamérica y Marruecos, siempre como entusiasta paladín de nuestra zarzuela. La última obra que cantó fue “El canastillo de fresas”, póstuma de Guerrero, el año 1952, en el Teatro Albéniz de Madrid.

 

Durante los cincuenta, en un momento en que el género lírico español iniciaba, según Terol, una irreversible decadencia, creó el espectáculo "Álbum del arte", junto a sus hijas María del Pilar y Marisa. Más tarde su actividad se redujo casi por completo y se dedicó a diversas actividades como promotor inmobiliario y a regentar en Algeciras un hotel que lleva su nombre. Allí cantaba a veces para los amigos de la bahía y paseaba junto al mar más actuaciones puntuales en la Casa de España en Nueva York y Washington. Recibió incontables homenajes, por parte de Orihuela y de otras localidades españolas. Lo máximo de Orihuela fue el otorgamiento de hijo predilecto de la ciudad en 1996 y la dedicatoria de una céntrica calle. Madrid, que lo consideró siempre como hijo adoptivo, lo honró en

1994, en su ochenta y cinco cumpleaños, con un emotivo acto celebrado en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, que contó con la presencia de seis barítonos: Vicente Sardinero, Antonio Blancas, Carlos Álvarez, Manuel Lanza, Carlos Bergasa y él mismo.

 

Falleció a la edad de 95 años (19 de agosto de 1903) en su domicilio de Madrid.

Pepe Baldó


José Baldó Javaloyes, conocido por nombre artístico Pepe Baldó y antes como “El Niño de Hurchillo”, nació en el Rincón de Portillo, pedanía de Hurchillo en Orihuela (Alicante), el año 1935.


Ganó un concurso radiofónico en la vecina capital de Murcia y tras él decidió dedicarse por entero a su gran pasión: la copla.


Fue descubierto por el poeta y compositor gaditano Salvador Guerrero Reyes, quien escribió para él la fantasía lírica “La mujer y la copla”, estrenada en el teatro de Madrid “Jorge Juan” con un enorme éxito de público y de la crítica especializada. Su célebre paisano y eminente barítono, Pedro Terol, lo contrata y actúa en los teatros madrileños “Maravillas” y “López de Vega”.


A los 19 años, ya en solitario, se presenta en el Circo “Price” de Madrid. Triunfando en toda la geografía nacional, decide marcharse a México, actuando y cosechando importantes éxitos en los países suramericanos, contando con un sinfín de admiradores.


De su amplio repertorio de coplas destacan: “La carita de mi madre”, “Juan Salvador”, “Ay, campo andaluz”, “Ramita de hierbabuena” y “Nochecita de Orihuela” dedicada al pueblo que le vio nacer.


Su admirador le denominaba “el galán de la sonrisa” por su excelente humor y sociabilidad.


Falleció en la ciudad de Orihuela el 15 de septiembre de 1991.


El Ayuntamiento de Orihuela le homenajeó dedicándole un pasaje con su nombre en el centro de la ciudad, cercano a la glorieta “Gabriel Miró”.

Daniel Antón Cazorla

 

En 1905 nace en Orihuela (Alicante el que fuera violinista, director de orquesta compositor y letrista Daniel Antón Cazorla. Realizó sus estudios musicales en el Conservatorio Superior de Música de Madrid y fue profesor de violín de la Orquesta Filarmónica de Madrid y de la Orquesta Nacional de España, esta última bajo la dirección del célebre Ataúlfo Argenta.


Su actividad como concertista principia a finales de los años ’20 con la fundación del Trío D’Antón, compuesto por su esposa Carmen Machado (violonchelo) y Luis del Valle (piano); este conjunto musical vio ampliado su número con la incorporación de Raquel Antón, convirtiéndose en un cuarteto. Con ambas agrupaciones recorrió España y parte de Marruecos ofreciendo conciertos de diversas naturalezas musicales en cafés, salas de fiestas, ateneos asociaciones musicales, casinos, etc. La Guerra Civil propició la finalización de sus actividades en la que, al parecer participó activamente, siendo así que su finalización fue hecho prisionero e internado en el seminario de Corbán (Santander). NO obstante, durante el periodo bélico y durante su encarcelamiento continuó se vocación de compositor. A Antón participó activamente en el conflicto y hacia el final de la guerra fue prisionero en el campo de internamiento del Seminario de Corbán en Santander. Durante la guerra y su encarcelamiento continuó su carrera como compositor y una vez puesto en libertad se presentó a las oposiciones como profesor de violín de la Orquesta Nacional.


Daniel Antón fue autor de más de 130 canciones. Son composiciones básicamente de música ligera y de géneros musicales populares en la época (slow-fox, boogie-woogie, tangos, boleros, beguines y pasodobles). 

 

En su condición de violinista, ejecutaba las obras con una maestría incomparable, aunque fueran de estilos opuestos, como la “Jota” de José del Hierro, “Momento musical” y La abeja “de Shubert, obras de Rimsky-Korsakov, etc., lo cual decía mucho en favor del señor Antón con un temperamento y una comprensión artística extraordinaria, al asimilar totalmente los más variados géneros. 

 

En 1959 fue objeto un emotivo y merecido homenaje en el Casino Orcelitano.

 

Su hijo, Rubén Antón Machado, prosiguió su quehacer musical, siendo violinsta de la Orquesta Nacional de España. Cursó estudios en el Conservatorio de Madrid, así como en Bruselas, Hannover y Salzburgo, consiguiendo primeros premios de violín y música de cámara: el Premio Sarasate y los Premios Nacionales "Isidro Gyennes" y "Eduardo Bocquet - Ciudad de Badalona". Actuó como solista en diversas ciudades europeas y se le concedió la Medalla de Oro de Bellas Artes y de la Cruz de Caballero del Mérito Civil.

Antonio García Rubio

(Antón Roch)


Antonio García Rubio, Antón Roch como nombre artístico, fue un compositor y violinista nacido en Orihuela (Alicante) el 17 de junio de 1915. Terminó los estudios de violín a los 14 años en el conservatorio de la vecina localidad de Murcia y, posteriormente, se trasladó a París y Berlín para recibir clases del rumano George Enescu y Karl Flech, respectivamente Del citado George Enesco obtuvo una notable influencia en su concepción de la música. Asimismo, se puso en contacto con las nuevas tendencias musicales concretadas en las obras de Hindemith y la Escuela de Viena. En su regreso a Murcia se incorporó a su conservatorio como profesor de violín, complementando su tiempo con una gran actividad en el quehacer musical de dicha ciudad. En 9145 fundó la Agrupación de Música de Cámara y fue concertino de la Orquesta Sinfónica de Murcia hasta su desaparición ocurrida en 1957. También fue miembro fundador del Cuarteto Beethoven, con innumerables conciertos en España y Francia. Además, fue profesor de la Historia de la Música en la Universidad de Murcia.

 

Como compositor se caracteriza por su lenguaje personal y muy alejado de las tendencias nacionalistas al uso en ese momento. Sus obras, firmadas bajo el seudónimo de Antón Roch, adquieren influencia neoclásica, pero con una sonoridad modernista. Su obra más importante es el Homenaje a Prokofiev (Música para un ballet imaginario) con la que obtuvo el primer premio internacional de Málaga en el año 1964, siendo acompañado en esa ocasión por la Orquesta Nacional de España. En 1961 consigue la Mención de Honor en Poznan (Polonia); fue finalista de música de ballet en Ginebra (Suiza); también fue finalista del Gran Premio de Música de Ballet de la ciudad de Bruselas (Bélgica). En 1984 compone Sarabande, tamburine y finale dedicada a la Orquesta de Jóvenes de la región de Murcia y que fue estrenada en el Festival Internacional de Orquestas de Jóvenes. -En el 61 Otras obras de su repertorio son: Concierto para orchestre núm.2, Metábasis, Ofrendas para orquesta de cuerda, Sinfonía spiritual anda blues, Cuarteto para arcos, rapsodia para violín y piano como homenaje a Béla Bartók, Consonantes, Música para la princesa Reou-Wan, etc….

 

Falleció en Murcia el 24 de junio de 1987 y es considerado murciano dado el largo tiempo de estancia y por sus actividades realizadas en la capital murciana. 

Carlos Moreno Soria


Carlos Moreno Soria fue un compositor y organista nacido en Orihuela el 2 de enero de 1874.


Se formó musicalmente en el seminario diocesano de dicha localidad con el maestro de capilla y organista de la catedral José Ramón Bisquer.


Estudiando el segundo curso de filosofía fue nombrado organista de la iglesia parroquial de Santiago Apóstol. En 1898 fue nombrado organista segundo de la propia catedral, relevando a su propio maestro y desempeñando este cargo hasta el año 1913 donde, al enviudar, se marchó a Alicante.


En 1909 llevó a cabo el inventario del archivo musical de la citada catedral. Considerado como un excelente copista recurrían de sus servicios autores importantes, entre ellos el alicante el célebre Óscar Esplá. En 1940 se hizo cargo de la dirección de la capilla de música de la colegiata (hoy concatedral) de San Nicolás de Alicante creando su Schola Cantorum y compartiendo dicha actividad con el de profesor de música en el colegio de los Salesianos también en Alicante.


Tuvo una extensa producción tanto vocal-religiosa como instrumental, cifrándose en unas 150. Destacan entre ellas una misa de difuntos a 3 voces con acompañamiento de órgano y las antífonas Sacerdos et Pontifex para coro y Salve Regina, a 3 voces con acompañamiento de órgano y orquesta, que se conservan en el archivo d la catedral de Segorbe (Castellón).


Con motivo del homenaje que en 1918 Orihuela rindiera al Patriarca de Antioquía, D Fernando de Loazes, Carlos Moreno ganó el concurso musical de composición convocado al efecto con la obra “Himno a Orihuela”, igualmente con letra del aludido José Maciá Albela. Dicha obra fue objeto de estreno el día 3 de marzo de 1918 en el Teatro Circo de nuestra ciudad, dentro del gran certamen literario-musical organizado para tal fin.


Con letra del sacerdote-poeta crevillentino, José Maciá Albela, quien firmaba sus obras bajo el seudónimo de J. Montañés, José Macía, Carlos Moreno compone un himno a la Virgen de Monserrate con motivo de su coronación canónica en 1920.


De Moreno Soria hay que destacar su laboriosidad, talento artístico y buen gusto en componer, mereciendo cálidos elogios de Óscar Esplá y el reiterado y caluroso aplauso que siempre le tributó el pueblo de Orihuela.

 

José Cayetano Rogel Soriano


José Cayetano Rogel Soriano fue un compositor nacido en Orihuela (Alicante) el día 24 de diciembre de 1829. Su formación musical (solfeo, piano y composición) estuvo a cargo del maestro de capilla de la catedral de su ciudad natal, José Gil, y por el organista de la concatedral de Alicante, Joaquín Cascales.

Desde los 9 años se dedicó a la composición e instrumentación de óperas, valses, óperas, pasodobles, siendo así que por su trayectoria e indudables dotes fue nombrado director de la banda municipal de su pueblo.

 

Por imperativo paterno tuvo que trasladarse a Valencia a estudiar la carrera de Derecho durante el período de seis años, al propio tiempo que impartía clases de solfeo, piano y flauta cuyos ingresos fueron destinados al pago de la citada carrera y a la atención de sus gastos personales. Asimismo, no dejó al margen su vocación y formación musical perfeccionado sus estudios de contrapunto, fuga y composición con el organista Pascual Pérez, cuyos servicios hacia el Sr. Rogel eran plenamente gratuitos. Además del piano y órgano, interpretaba instrumentos de cuerda y viento, entre ellos la flauta, el cornetín y el figle.

 

Durante su estancia en Valencia, continuó con su auténtica pasión, la composición, siendo autor de obras variadas como marchas, piezas de bailes, jotas, villancicos, estudios de solfeo, flauta, piano y obras de naturaleza religiosa.

 

Tras su estancia en Madrid impartió, igualmente que en Valencia, lecciones de piano y cano, prosiguiendo su labor compositora y publicando piezas de baile, fantasías para piano y reducciones para canto y piano de óperas y zarzuelas.

 

Su fama imperecedera se debe, no obstante lo anterior, a sus obras dramáticas, , siendo la primera de ellas “Loa a la libertad”, estrenada en el teatro “Lope de Vega en 1854, continuando con “Las garras del diablo”, con libreto de Enrique Pérez Esrich; la obra cómico-lírica “Santiaguillo”, estrenada en el Teatro de Variedades; “Colegiala y capitán” puesta en escena en el Teatro de la Cruz a beneficio de los cantantes Teresa Rivas y María Bardán; y un largo etcétera que se concreta en unas 80 hasta el año 1880.

 

Su mayor éxito, sin duda, se debe a su aportación al llamado género bufo, a imitación o derivación de las obras que se representaban en el Teatro de los Bufos de París como Orfeo o La Bella Elena de Offenbach, especialmente con la zarzuela “El joven Telémaco”, representada por la Compañía de Bufos Madrileños en el Teatro Variedades el 22 de septiembre de 1866 y letra de Eusebio Blasco, constituyendo un verdadero delirio entre el público, siendo así que fue puesta en escena durante 33 días seguidos y 72 veces en la temporada. La obra de que se trata supuso la burla del mundo griego con elementos grotescos y la introducción de bailes de cancán. De todos los números de la zarzuela caben destacar la habanera “Me gustan todas” y el coro de las Suripantas.

 

Fue el mejor de los compositores de los que se adaptaron al género bufo. Autor de música graciosa y sencilla, trabajó mucho y alcanzó el éxito mientras los bufos permanecieron, pero cuando éstos empezaron a fallecer con él desaparecía el Sr. Rogel, sin olvidar que, gracias a su talento, inició los cimientos del género chico, el cuplé, el género ínfimo o la sicalipsis, sin olvidar la frase de Enrique Casares “con él comenzó la importación de los modelos de cultura de masas.

 

También compuso otro tipo de formas musicales, por ejemplo, la canción “Eco de amor”, la melodía “La zamorana”, la filfa “El magnetismo animal”, el estudio “Suaña”, la gran polca militar “Vicálvaro”, dedicada a los generales O’Donell y Dulce, el tradicional “Stabat Mater” que se interpreta en la procesión del Santo Entierro de Cristo, etc….

 

Por razones de salud se trasladó a vivir a Cartagena (Murcia) y falleció el 26 de enero de 1901. El periódico “Diario de Murcia” insertó en sus páginas la noticia en el sentido de que, tras una breve biografía, explicaba “que nunca dejó de ocuparse del teatro”. “El fecundo maestro era tan buen compositor como buen hombre y por eso están justificados los aplausos que cosechó en su día, el respeto, consideración y cariño con que se le miraba”.

 

Durante la II República la C/ San Juan de Orihuela pasó a denominarse C/ José Rogel Soriano” a petición del Círculo de Bellas Artes de esa localidad, como homenaje y recuerdo de uno de sus mejores hijos ilustres.

Ginés Pérez de la Parra



 

     "La figura de este hombre se agiganta hasta alcanzar dimensiones nacionales con toda la responsabilidad de representar una verdadera cúspide de la música española de su época”; “vasto genio músico del siglo XVI”; “mago del pentagrama”; “lo que Palestrina en Italia, fue, y aun si cabe, más en España, nuestro Ginés Pérez”; y “gloria de su pueblo, ornamento de su Iglesia y coloso insuperable del Arte músico religioso español”, estos son algunos de los calificativos, algunas de las opiniones que se han vertido por prestigiosos musicólogos y compositores de diversas épocas sobre la figura de un oriolano del siglo XVI: Ginés Pérez de la Parra, si bien, es verdad que hasta hace muy pocos años era conocido y referido como Juan Ginés Pérez,

 

     Ginés Pérez de la Parra está considerado como uno de los fundadores de la escuela valenciana que tantos y tan grandes maestros ha dado al mundo musical, en el que, en unión de Giovanni Pier Luigi da Palestrina, Tomás de Luis de Victoria, y Juan Bautista Comes, formó la Tetralogía más grande del Siglo de Oro.

 

     Se desconoce el día exacto de su nacimiento, pero sí está acreditada la fecha de bautismo, celebrado en la Santa Iglesia Catedral de Orihuela el 7 de octubre de 1.548, siendo hijo de Juan Pérez, de profesión cestero.

 

     Desde muy niño demostró una gran aptitud y disposición hacia el arte de la música, formando parte del Coro de Infantillos de nuestra Santa Iglesia Catedral, y fue tal su perfección y cualidades que en 15 de octubre de 1.562, tras la oportuna oposición, y contando solamente 14 años de edad, fue nombrado Maestro de Capilla de la citada Catedral. Cargo que desempeñó durante 19 años, es decir, hasta el año 1.581, por lo que se constituyó en el primer Maestro de Capilla de la Catedral, al ser erigida ésta en Obispado en el año 1.564.

 

     El 23 de febrero de 1.581 es ordenado diácono y realiza oposiciones a Maestro de Capilla de la Catedral de Valencia.   Además de Maestro de Capilla, fue nombrado Director del Colegio de Seises o Infantillos, cargos que no siempre iban reunidos porque exigían conocimientos y aptitudes especiales que se hallaron unidas en este gran artista. Entre los infantillos debió figurar el gran músico Juan Bautista Comes, que desde luego, está demostrado fue discípulo de Ginés Pérez, siendo ésto uno de los preciados galardones del músico orcelitano.

 

     Nombrado ya Maestro de Capilla de Valencia, lo que sucedió, como se ha indicado anteriormente en 1.581, y en plena posesión de su plaza y desempeño de su cargo, siguió demostrando sus geniales condiciones de músico eminente con la composición de varias obras. Pese a ello, Ginés Pérez desapareció de la Catedral de Valencia en los primeros meses de 1.595, sin dar explicación alguna.

 

     Ginés Pérez abandonó la música práctica, cambiándola por una canonjía en la Santa Iglesia Catedral de Orihuela (nombramiento realizado por Felipe II en atención a sus méritos). La música quedó en su vida como teoría sabida, pero cuya práctica es irrealizable. A esta etapa de su vida corresponden, sin duda, las composiciones para el “Misterio del Elche”, con lo que contribuyó de un modo absoluto a mantener la grandiosidad de estas obras de características únicas en el mundo.

 

           Obras suyas, en determinado número, aparecen en los archivos de las catedrales de Valencia, principalmente, Segorbe, Orihuela y Málaga, suponiendo


esto su presencia en las mismas más o menos tiempo, puesto también se tiene noticia de que Ginés Pérez era de genio adusto y voluble, y que ello le hizo andar de uno en otro destino, empujado por disgustos o incompatibilidades.

 

   Falleció en la ciudad de Orihuela el día 25 de noviembre de 1.600.

 

   La figura de Ginés Pérez se alinea con los más destacados músicos polifónicos de la época en España, cuya figura principal es Tomás Luis de Victoria en línea paralela con Palestrina. Su música es de una profunda emoción religiosa y con una completa perfección de escritura y un maravilloso manejo de la técnica polifónica observada en todas sus obras. Felipe Pedrell (insigne compositor y musicógrafo catalán del siglo XIX) afirmó que “Ginés Pérez” no fue ninguna medianía, sino un geniazo que se adelantó a muchos de sus contemporáneos”.


     La obra de Ginés Pérez es renacentista, devota, enmarcada en la más genuina tradición musical española, castellano, podríamos decir, si la comparamos con la obra de Victoria. Tiene, sin embargo, una luz sonora, una claridad que se corresponde plenamente con el ambiente de nuestras tierras. La estrofa del himno “Vexilla Regis”, “O Crux”, en la versión conservada en la Catedral de Valencia, es obra que bien poder definir a un compositor: religiosidad y devoción suma, con unos cambios modulatorios que le dan gran vitalidad y la convierten en obra peculiar.


     Ginés Pérez es, por otra parte, el primer autor de quien conocemos unos fabordones o recitados mediso, sencillos, pero de gran expresividad, difícilmente compatibles con una vida vivida sin profundidas. Así, sus Salmos en Vísperas de Difuntos, su “In exitu Israel”.


     Las notas barrocas todavía no están presentes en Ginés Pérez, pero hay en sus obras contrastes plenamente queridos e intentados por el compositor, que bien puede interpretarse como preludio de los grandes grupos contrastantes barrocos. De esta forma, Ginés Pérez no sólo es lazo de unión entre dos etapas en el tiempo, sin, además, lo es en lo formal. En su Salmo, 150, Miserere, repite varias palabras (Deus-Deus) como en un eco meditativo y contrastante, trasunto de la oposición coral barroca. Su extraordinario Benedictus, cántico de la Semana Santa, puede catalogarse dentro de esta misma línea. Los dos hemistiquios de cada verso son totalmente opuestos: solo, coro, tiempo, fuerza, etc., y todo ello sin perder nunca su gran valor expresivo religioso y su grandiosidad lograda con pocos medios. Siempre es impresionante escuchar en


el verso “Et tu puer” el vehemente impulso del “parare vias ejus”, dentro del recitado tranquilo y sosegado.

 

Trinidad Huerta y Caturla

 

 

     Trinidad Huerta y Caturla fue aclamado durante su curso de la vida como “el Paganini de la guitarra”. Estudió en Salamanca, viajó a París donde recibió la protección del famoso tenor Manuel García. Recorrió Martinica, Canadá y Estados Unidos, trabando amistad con el banquero Rostchild. De Estados Unidos pasó a Cuba. En el trayecto abordaron piratas la nave y salvó la vida gracias a la guitarra: entreteniendo y divirtiendo a los piratas con su toque. De Cuba fue a Londres. Aquí se relacionó con La Pasta, Lablache, Donzelli, Dragonetti, Devenniz, Curioni, Crammer, Mosheles y con la familia real británica: la princesa Victoria, la Duquesa de Kent, el Duque de Sussex, el de Devoshire, y otros. En la capital británica, contrajo matrimonio con Angiolina, hija del célebre luthier Louis Panormo.

    

     De Londres se trasladó a Malta, Egipto, Jerusalén y París de nuevo, contactando también con Rossini, Paganini y Víctor Hugo. Regresa a España, toca ante el infante Francisco de Paula, naufraga en el golfo de San Jorge el barco donde navegaba de Barcelona a Valencia, salvándose milagrosamente de dicho naufragio.

 

     La reina Isabel II lo condecoró con la Cruz de Caballero de la Real Orden de Carlos III, venerado galardón entonces.

 

     La crítica francesa destacaba sus procedimientos originales para varias los efectos de la guitarra; ejecutaba loas dificultades armónica de forma prodigiosa. El repertorio de Huerta se compuso sobre todo de sus propias composiciones, que incluían boleros, La Marcha Española y la Obertura para gran guitarra y piano, que no se ha localizado, así como improvisaciones sobre obras de otros autores, como la que efectuó sobre un motivo de La Muette de Portici. Soriano Fuertes escribió sobre él: El principal mérito de Huerta consiste en la dulzura de sus sonidos que produce cantando sobre una cuerda. Hace con primor las terceras y un arpegio sumamente complicado, que se debe a su invento.

 

   Según diversas fuentes consultadas –entre ellos el crítico Arturo Pougin- el guitarrista y compositor Trinidad Huerta y Caturla (1.803/1.874), otro ilustre oriolano en el olvido, fue el autor del célebre Himno de Riego, interpretado durante el Trienio Constitucional (1.821/1.823). Luego se cantó durante los alzamientos revolucionarios de 1.854 y 1.868. hasta que la Segunda República lo elevó a la categoría de Himno Nacional, en sustitución de la Marcha Real. Antes de oficializar la marcha fue objeto de audición la noche del 27 de abril de 1.931 en el Ateneo madrileño ante la presencia de Don Manuel Azaña e interpretada por Laura Nieto y la Banda Real del Cuerpo de Alabarderos.